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| Equipo gestor de Seminario " Psicoanálisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser" |
Héctor Sáez R, Erika Ortiz B, Laura Zambrano S.y David Gallardo
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| Equipo Gestor de Seminario "Psicoanálisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser" Luis Arias, Laura Zambrano, David Gallardo, Erika Ortiz, Héctor Sáez |
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| Primer día de Seminario Psicoanalisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser. |
Tema 1:- Occidente - Oriente “Psicoanálisis-Budismo
Zen”. En la búsqueda del ser.
Objetivo: Identificar las corrientes filosóficas en la búsqueda del autoconocimiento,
para desplegar herramientas internas, como elemento vital
para el desarrollo personal y profesional.
Seminario-Taller:
PSICOANÁLISIS Y ARTE. Retorno al Sentido del SER
“Un hombre que no haya pasado
por el infierno de sus pasiones, no las habrá dominado todavía. Las pasiones se
encuentran entonces en la casa contigua y, sin que él lo advierta, puede surgir
una llama y pasar a su propia casa. En cuanto uno se abandona demasiado, se
posterga o casi se olvida, existe la posibilidad y el peligro de que lo
abandonado o pospuesto vuelva con redoblada fuerza” (Jung, G. Recuerdos, sueños, pensamientos).
Clase 1:
Oriente-Occidente “Psicoanálisis-Budismo Zen. En la Búsqueda del Ser”
Oriente y Occidente no sólo son dos regiones en el mapa. No sólo son
dos culturas. No sólo son este y oeste. También son Norte y Sur. También son
arriba y abajo. Son el Lago y la Montaña. Son nuestros dos hemisferios
cerebrales. Chile es un híbrido donde se mezclan culturas, etnias, colores,
genes, mapuche, español, muerte y vida.
Sin embargo, haremos una opción
para hablar, esta opción será tomar oriente y occidente desde la perspectiva de
dos cuerpos teóricos y prácticos que representan para Fromm (2012) una teoría sobre la naturaleza del hombre y
una práctica que llevan a su transformación, ellos son el Psicoanálisis y
el Budismo Zen. A continuación presentamos algunas ideas que encontramos en el
libro realizado en conjunto por el psicoanalista y filósofo judeo-alemán Erick
Fromm y el filósofo japonés Daisetz Teitaro Suzuki, “Budismo Zen y Psicoanálisis”.
1.
Suzuki: el budismo zen y el inconsciente
Para llegar a una definición en la que Suzuki sostendrá casi como
conclusión que el inconsciente es la fuente
de creatividad de la que bebe el zen, es necesario plantear los alcances y
distancias que el filósofo percibe entre lo oriental y lo occidental. Esta
faena se conduce mediante el examen atento de dos poemas representativos de
cada cultura.
En Oriente, Suzuki cita a Basho, poeta japonés
Yoku mireba
Nazuna hana saku
Kakine kana.
En español:
Cuando miro con cuidado
¡Veo florecer la nazuna
Junto al seto!
“Los poetas orientales aman tanto
a la naturaleza que se sienten uno con ella”
He aquí nuestro análisis descarnadamente occidental:
El haiku, poema japonés, de
Basho, vendría a manifestar el sentimiento
oceánico de Ser Uno con la Naturaleza. Este sentimiento es descrito por
Freud en su texto El Malestar de la Cultura
(1925), como un sentimiento que él mismo no posee aun cuando lo desearía.
Sentimiento a todas luces religioso, para Freud, espiritual, para nosotros In lak
ech. Los mayas expresaban ese concepto de unidad en su saludo diario, “Yo
soy otro tú”, al que contestaban hala ken,
“tú eres otro yo”.
Suzuki escribe, “Basho pudo no tener conciencia de ello, pero estoy
seguro que en su corazón, en ese momento, vibraba un sentimiento parecido a lo
que los cristianos llaman amor divino,
que alcanza las mayores profundidades de la vida cósmica” (2012, p. 10)
Basho, hijo de samuráis, quien en sus cincuenta y un años de
vida escribió alrededor de dos mil poemas y cinco libros de viajes; se enamoró
platónicamente una sola vez, a los veintinueve años; leyó los clásicos chinos y
japoneses, y antes de los veintiocho años ya era famoso en los barrios
elegantes y bohemios de Edo, por ser el alumno más aventajado del poeta Soin y
su escuela poética de Danrin.
Sin embargo, pronto se cansó de la fama, de los lujos, de las
modas, de los placeres del vino, de las belleza de las geishas, de la vanidad
de los escritores, es decir, de ese mundo que los japoneses conocen con el
nombre de Ukiyo y
que significa el "mundo flotante" o el "mundo aparente". O
sea, el mundo efímero de la sociedad y sus banalidades, que en Occidente nos
han hecho creer que es el mundo real y permanente.
El poeta, para Suzuki, tal vez sin conciencia de aquello, en este poema
contemplativo, expresa su total respeto por el otro, encarnado en este caso en
la Naturaleza, no interviniendo ni material ni intelectualmente, bastándole
solamente su conexión espiritual de un Ser a otro, de tal forma de llegar él
mismo a Ser esa nazuna, esa pequeña
flor que crece abandonada y humilde junto al orgulloso seto. Metáfora sin duda
de su propia vida, ya que Basho según cuenta la historia fue el Seto hasta
convertirse, como San Agustín en occidente, en la simple nazuna.
Basho siente algo en su espíritu, pero no lo expresa, deja que un signo
de admiración diga todo lo que se quiere decir. Muestra así cómo la búsqueda
del saber en el oriental no es la captura del entendimiento intelectivo sino
que está mediado por el sentimiento puesto en el puro acto de contemplación
meditativo.
Suzuki habla
en El zen y la cultura japonesa: “Cuando los sentimientos se expresan con demasiada
claridad, no queda sitio para lo desconocido, y es desde lo desconocido donde
parte el arte japonés”.
El
sentimiento en el oriental es demasiado pleno, no puede ser contenido por la
palabra. Oriente es silencioso.
Basho contempla la nazuna
y la nazuna a Basho. Esta
contemplación es la que permite el acto del poeta.
Y como contraparte un poema romántico occidental de Lord Alfred
Tennyson, poeta inglés, del siglo XIX, perteneciente al postromanticismo. La mayor parte
de su obra está inspirada en temas mitológicos
y medievales, y se caracteriza por su
musicalidad y la profundidad psicológica de sus retratos. Fue además poeta laureado del reino unido durante
la mayoría del reinado de la reina
Victoria.
Flor en el muro agrietado,
Te arranco de las grietas;-
Florecilla- pero si pudiera entender
Lo que eres, con todo y tus raíces, y, todo en todo,
Sabría qué es Dios y qué es el hombre
El saber en el occidental prescinde del sentimiento, lo
subordina, sólo puede referir a las partes del Todo sin el entendimiento de la
Totalidad, mas deseándola.
El Psicoanálisis ¿hace lo mismo?
“Occidente transforma la palabra en carne y hace que esta
encarnación se muestre algunas veces demasiado o, más bien, demasiado burda y
voluptuosamente, en sus artes y religión” (Suzuki, 2012, p. 12)
Dice Tennyson: “si pudiera entender lo que eres, sabría
qué es Dios y qué es el hombre”
Basho acepta, Tennyson resiste.
¿Qué es lo interno y qué es lo externo en el
occidental?¿Dónde está el límite?
La mirada particular del occidental impide la continuidad
del trazo con el Universo.
Tennyson necesita arrancar la flor, y en este sólo acto
arrancar la vida del Ser que habita la flor, perdiendo para siempre el
conocimiento que tanto anhela: saber qué es Dios y qué es el hombre. Mata la esperanza
de toda sabiduría.
Para Suzuki, la mentalidad de Occidente es analítica, selectiva, diferencial,
inductiva, individualista, intelectual, objetiva, científica, generalizadora,
conceptual, esquemática, impersonal, legalista, organizadora, impositiva,
auto-afirmativa, dispuesta a imponer su voluntad sobre los demás.
Por otro lado, la mentalidad del hombre oriental es para
el filósofo, sintética, totalizadora,
integradora, no selectiva, deductiva, no sistemática, dogmática, intuitiva (más
bien afectiva), no discursiva, subjetiva, espiritualmente individualista y
socialmente dirigida al grupo.
El paradigma de la industrialización en occidente supone
una mecanización que anula la creación, al respecto Suzuki se refiere a
Chuang-tzé, un gran filósofo en la antigua China que cuenta el siguiente
cuento:
Un campesino cavó un pozo y utilizaba el agua para irrigar
su finca. Empleaba una cubeta ordinaria para sacar agua del pozo, como lo hace
casi toda la gente primitiva. Un paseante, al verlo, le preguntó al campesino
por qué no utilizaba una palanca para ese fin; es un instrumento que ahorra
esfuerzo y puede realizar mayor trabajo que el método primitivo. El agricultor
dijo: “Sé que ahorra trabajo y es precisamente por esta razón por la que no
utilizo ese instrumento. Lo que temo es que el uso de ese instrumento me haga
pensar sólo en la máquina. La preocupación por las máquinas crea en uno el
hábito de la indolencia y la pereza”.
No hay esteticismo espiritual ni espiritualidad ética en
las máquinas (Suzuki, 2012, p. 16). La máquina lo es todo y el hombre queda
casi completamente reducido a su servidumbre. En este sentido es bueno tener en
cuenta la importancia de las manos, recordemos el desprecio con que Spengler
hablaba del hombre del pensar de la mano y lo diferenciaba del hombre del pensar
del espíritu, para argumentar la diferencia de clases. Tal parece que el hombre
del pensar del espíritu de Spengler inventó la máquina para doblegar al hombre del
pensar de la mano.
2. El inconsciente en el budismo zen
El budismo zen mezcla el taoísmo chino y el budismo indio.
Zen significa “meditación” y para Suzuki, zen se conecta con el vacío. Cuando
el poeta zen observa la flor – entendemos observar como mirar con cuidado-, es
la flor. Y tiene conciencia de ser la flor, conciencia que para Suzuki (2012)
ni la flor tiene de sí misma.
El Inconsciente es la fuente de la creatividad de la que
bebe el zen.
El ser creador bebe en la fuente del Inconsciente.
3. Fromm (2012) La relación entre psicoanálisis y budismo
zen
¿Puede resultar la discusión sobre la relación entre
psicoanálisis y budismo zen en algo más que en la discusión de que no existe
relación alguna salvo la de una diferencia radical e insalvable?
Para enfrentar aquella pregunta, Fromm recuerda que
algunos psicoanalistas posfreudianos han tenido cierta relación a este tema,
por ejemplo Jung al realizar el prefacio al texto de Deitaro Suzuki “Una
introducción al budismo zen”, establece la escasa factibilidad del
encuentro entre los propósitos del budismo zen y el hombre occidental, sin
embargo le otorga cierta validez a los propósitos de la psicoterapia:
"No abrigo dudas de que Ia
experiencia del satori también ocurre en Occidente, pues contamos con hombres
que persiguen metas fundamentales y que no evitan ningún dolor en su búsqueda. Pero, no solo a causa de su discreción,
guardan silencio porque conocen Ia futilidad de cualquier esfuerzo destinado a
comunicar sus experiencias a los demás ya que en nuestra cultura no hay nada
que se aproxime a tales aspiraciones, ni siquiera en Ia Iglesia, a cuyo cargo está
Ia custodia de los bienes religiosos. De hecho, su función es oponerse a Ia totalidad de estas
experiencias, cuya naturaleza es heterodoxa. La sicoterapia es el único movimiento en nuestra cultura que,
parcialmente, ha conseguido (y parcialmente, también, debe hacerlo) alguna comprensión
de estas aspiraciones. Por ello, no es obra de
Ia casualidad que este prologo sea escrito
por un sicoterapeuta
Fromm ofrece un psicoanálisis humanista que le plantea a
esta teoría el desafío de enfrentar las crisis espirituales de hoy. Estas
crisis consistirían en alienación del hombre, relacionado con el hombre y la
técnica. Alienación de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza.
“El hombre ha
seguido al racionalismo al punto en que éste se ha transformado en
irracionalidad absoluta” (Fromm, 2012, p. 86).
Pensamiento separado del afecto. El afecto se considera
irracional. “La persona Yo se ha dividido
en un entendimiento, que constituye mi yo, y que debe controlarme como debe
controlar a la naturaleza”.
El hombre se ha convertido en una cosa. El ser es dominado
por el tener. El hombre occidental está en una capacidad esquizoide para
experimentar afecto y por lo tanto se siente angustiado, deprimido y
desesperado. Con un gran deseo de evadirse de la inseguridad y la soledad.
Escindido de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza.
Freud reconoció, en Tótem y Tabú, por ejemplo que la fe en
un Dios Todopoderoso omnisciente tenía su raíz en la indefensión de la
existencia humana, indefensión que es a la vez una profecía autocumplida en la
falta.
Oriente, en cambio, no tiene la carga del concepto de un
Padre salvador trascendente sino en un Individuo que busca su camino de Iluminación.
El Psicoanálisis, entonces para Fromm es una expresión
característicamente espiritual del hombre occidental y un intento por encontrar
una solución.
Podemos decir que el psicoanálisis de Freud es un trazo en
la dirección de lo que había en el pensamiento de Oriente.
La invitación es a que cada viviente humano recupere el
trazo original que le hace sentido a su existencia, la de sus semejantes y en
la Naturaleza.
David Gallardo Reyes y Laura Zambrano Silvera
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| Día 1, Seminario, Psicoanálisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser |
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| Trabajo en tinta china, ejercicio de comprensión sobre el sentido real del arte oriental, trazo, unidad y totalidad, el ser y el todo . |
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| Día 2 Seminario Psiconanlsis y Arte, retorno al Sentido del Ser |
Tema 2.- ARQUETIPO en el Inconsciente
colectivo e individual
Objetivo: Identificar las
diversas formaciones del inconsciente:
Sueños, lapsus, humor y acto fallido,
como herramientas de autoconocimiento y dimensión de la cultura en la que se está inmerso/a.































