martes, 25 de febrero de 2014

Desarrollo de Seminario Taller "Psicoanálisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser"


Equipo gestor de Seminario " Psicoanálisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser"
Héctor Sáez R, Erika Ortiz B, Laura Zambrano S.y David Gallardo







Equipo Gestor de Seminario "Psicoanálisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser"
Luis Arias, Laura Zambrano, David Gallardo, Erika Ortiz, Héctor Sáez
Primer día de Seminario Psicoanalisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser.
Tema 1:-  Occidente - Oriente “Psicoanálisis-Budismo Zen”. En la búsqueda del ser.

Objetivo: Identificar las corrientes filosóficas en la búsqueda del autoconocimiento, para  desplegar   herramientas internas, como elemento vital para el desarrollo personal y profesional.

 Tema II: El arte como creación innata en el ser humano





Seminario-Taller: PSICOANÁLISIS Y ARTE. Retorno al Sentido del SER

“Un hombre que no haya pasado por el infierno de sus pasiones, no las habrá dominado todavía. Las pasiones se encuentran entonces en la casa contigua y, sin que él lo advierta, puede surgir una llama y pasar a su propia casa. En cuanto uno se abandona demasiado, se posterga o casi se olvida, existe la posibilidad y el peligro de que lo abandonado o pospuesto vuelva con redoblada fuerza” (Jung, G. Recuerdos, sueños, pensamientos).


Clase 1: Oriente-Occidente “Psicoanálisis-Budismo Zen. En la Búsqueda del Ser”
Oriente y Occidente no sólo son dos regiones en el mapa. No sólo son dos culturas. No sólo son este y oeste. También son Norte y Sur. También son arriba y abajo. Son el Lago y la Montaña. Son nuestros dos hemisferios cerebrales. Chile es un híbrido donde se mezclan culturas, etnias, colores, genes, mapuche, español, muerte y vida.
                Sin embargo, haremos una opción para hablar, esta opción será tomar oriente y occidente desde la perspectiva de dos cuerpos teóricos y prácticos que representan para Fromm (2012) una teoría sobre la naturaleza del hombre y una práctica que llevan a su transformación, ellos son el Psicoanálisis y el Budismo Zen. A continuación presentamos algunas ideas que encontramos en el libro realizado en conjunto por el psicoanalista y filósofo judeo-alemán Erick Fromm y el filósofo japonés Daisetz Teitaro Suzuki, “Budismo Zen y Psicoanálisis”.
                1. Suzuki: el budismo zen y el inconsciente
Para llegar a una definición en la que Suzuki sostendrá casi como conclusión que el inconsciente es la fuente de creatividad de la que bebe el zen, es necesario plantear los alcances y distancias que el filósofo percibe entre lo oriental y lo occidental. Esta faena se conduce mediante el examen atento de dos poemas representativos de cada cultura.
En Oriente, Suzuki cita a Basho, poeta japonés
Yoku mireba
Nazuna hana saku
Kakine kana.

En español:
Cuando miro con cuidado
¡Veo florecer la nazuna
Junto al seto!

“Los poetas orientales aman tanto a la naturaleza que se sienten uno con ella”

He aquí nuestro análisis descarnadamente occidental:
El haiku, poema japonés, de Basho, vendría a manifestar el sentimiento oceánico de Ser Uno con la Naturaleza. Este sentimiento es descrito por Freud en su texto El Malestar de la Cultura (1925), como un sentimiento que él mismo no posee aun cuando lo desearía. Sentimiento a todas luces religioso, para Freud, espiritual, para nosotros In lak ech. Los mayas expresaban ese concepto de unidad en su saludo diario, “Yo soy otro tú”, al que contestaban hala ken, “tú eres otro yo”.
Suzuki escribe, “Basho pudo no tener conciencia de ello, pero estoy seguro que en su corazón, en ese momento, vibraba un sentimiento parecido a lo que los cristianos llaman amor divino, que alcanza las mayores profundidades de la vida cósmica” (2012, p. 10)
Basho, hijo de samuráis, quien en sus cincuenta y un años de vida escribió alrededor de dos mil poemas y cinco libros de viajes; se enamoró platónicamente una sola vez, a los veintinueve años; leyó los clásicos chinos y japoneses, y antes de los veintiocho años ya era famoso en los barrios elegantes y bohemios de Edo, por ser el alumno más aventajado del poeta Soin y su escuela poética de Danrin.
Sin embargo, pronto se cansó de la fama, de los lujos, de las modas, de los placeres del vino, de las belleza de las geishas, de la vanidad de los escritores, es decir, de ese mundo que los japoneses conocen con el nombre de Ukiyo y que significa el "mundo flotante" o el "mundo aparente". O sea, el mundo efímero de la sociedad y sus banalidades, que en Occidente nos han hecho creer que es el mundo real y permanente.

El poeta, para Suzuki, tal vez sin conciencia de aquello, en este poema contemplativo, expresa su total respeto por el otro, encarnado en este caso en la Naturaleza, no interviniendo ni material ni intelectualmente, bastándole solamente su conexión espiritual de un Ser a otro, de tal forma de llegar él mismo a Ser esa nazuna, esa pequeña flor que crece abandonada y humilde junto al orgulloso seto. Metáfora sin duda de su propia vida, ya que Basho según cuenta la historia fue el Seto hasta convertirse, como San Agustín en occidente, en la simple nazuna.
Basho siente algo en su espíritu, pero no lo expresa, deja que un signo de admiración diga todo lo que se quiere decir. Muestra así cómo la búsqueda del saber en el oriental no es la captura del entendimiento intelectivo sino que está mediado por el sentimiento puesto en el puro acto de contemplación meditativo.
Suzuki habla en El zen y la cultura japonesa:  “Cuando los sentimientos se expresan con demasiada claridad, no queda sitio para lo desconocido, y es desde lo desconocido donde parte el arte japonés”.
El sentimiento en el oriental es demasiado pleno, no puede ser contenido por la palabra. Oriente es silencioso.
Basho contempla la nazuna y la nazuna a Basho. Esta contemplación es la que permite el acto del poeta.
Y como contraparte un poema romántico occidental de Lord Alfred Tennyson, poeta inglés, del siglo XIX, perteneciente al postromanticismo. La mayor parte de su obra está inspirada en temas mitológicos y medievales, y se caracteriza por su musicalidad y la profundidad psicológica de sus retratos. Fue además poeta laureado del reino unido durante la mayoría del reinado de la reina Victoria.

Flor en el muro agrietado,
Te arranco de las grietas;-
Florecilla- pero si pudiera entender
Lo que eres, con todo y tus raíces, y, todo en todo,
Sabría qué es Dios y qué es el hombre

El saber en el occidental prescinde del sentimiento, lo subordina, sólo puede referir a las partes del Todo sin el entendimiento de la Totalidad, mas deseándola.
El Psicoanálisis ¿hace lo mismo?
“Occidente transforma la palabra en carne y hace que esta encarnación se muestre algunas veces demasiado o, más bien, demasiado burda y voluptuosamente, en sus artes y religión” (Suzuki, 2012, p. 12)
Dice Tennyson: “si pudiera entender lo que eres, sabría qué es Dios y qué es el hombre”
Basho acepta, Tennyson resiste.
¿Qué es lo interno y qué es lo externo en el occidental?¿Dónde está el límite?
La mirada particular del occidental impide la continuidad del trazo con el Universo.
Tennyson necesita arrancar la flor, y en este sólo acto arrancar la vida del Ser que habita la flor, perdiendo para siempre el conocimiento que tanto anhela: saber qué es Dios y qué es el hombre. Mata la esperanza de toda sabiduría.
Para Suzuki, la mentalidad de Occidente es analítica, selectiva, diferencial, inductiva, individualista, intelectual, objetiva, científica, generalizadora, conceptual, esquemática, impersonal, legalista, organizadora, impositiva, auto-afirmativa, dispuesta a imponer su voluntad sobre los demás.
Por otro lado, la mentalidad del hombre oriental es para el filósofo, sintética, totalizadora, integradora, no selectiva, deductiva, no sistemática, dogmática, intuitiva (más bien afectiva), no discursiva, subjetiva, espiritualmente individualista y socialmente dirigida al grupo.
El paradigma de la industrialización en occidente supone una mecanización que anula la creación, al respecto Suzuki se refiere a Chuang-tzé, un gran filósofo en la antigua China que cuenta el siguiente cuento:
Un campesino cavó un pozo y utilizaba el agua para irrigar su finca. Empleaba una cubeta ordinaria para sacar agua del pozo, como lo hace casi toda la gente primitiva. Un paseante, al verlo, le preguntó al campesino por qué no utilizaba una palanca para ese fin; es un instrumento que ahorra esfuerzo y puede realizar mayor trabajo que el método primitivo. El agricultor dijo: “Sé que ahorra trabajo y es precisamente por esta razón por la que no utilizo ese instrumento. Lo que temo es que el uso de ese instrumento me haga pensar sólo en la máquina. La preocupación por las máquinas crea en uno el hábito de la indolencia y la pereza”.
No hay esteticismo espiritual ni espiritualidad ética en las máquinas (Suzuki, 2012, p. 16). La máquina lo es todo y el hombre queda casi completamente reducido a su servidumbre. En este sentido es bueno tener en cuenta la importancia de las manos, recordemos el desprecio con que Spengler hablaba del hombre del pensar de la mano y lo diferenciaba del hombre del pensar del espíritu, para argumentar la diferencia de clases. Tal parece que el hombre del pensar del espíritu de Spengler inventó la máquina para doblegar al hombre del pensar de la mano.
2. El inconsciente en el budismo zen
El budismo zen mezcla el taoísmo chino y el budismo indio. Zen significa “meditación” y para Suzuki, zen se conecta con el vacío. Cuando el poeta zen observa la flor – entendemos observar como mirar con cuidado-, es la flor. Y tiene conciencia de ser la flor, conciencia que para Suzuki (2012) ni la flor tiene de sí misma.
El Inconsciente es la fuente de la creatividad de la que bebe el zen.
El ser creador bebe en la fuente del Inconsciente.
3. Fromm (2012) La relación entre psicoanálisis y budismo zen
¿Puede resultar la discusión sobre la relación entre psicoanálisis y budismo zen en algo más que en la discusión de que no existe relación alguna salvo la de una diferencia radical e insalvable?
Para enfrentar aquella pregunta, Fromm recuerda que algunos psicoanalistas posfreudianos han tenido cierta relación a este tema, por ejemplo Jung al realizar el prefacio al texto de Deitaro Suzuki  “Una introducción al budismo zen”, establece la escasa factibilidad del encuentro entre los propósitos del budismo zen y el hombre occidental, sin embargo le otorga cierta validez a los propósitos de la psicoterapia:
"No abrigo dudas de que Ia experiencia del satori también ocurre en Occidente, pues contamos con hombres que persiguen metas fundamentales y que no evitan ningún dolor en su búsqueda. Pero, no solo a causa de su discreción, guardan silencio porque conocen Ia futilidad de cualquier esfuerzo destinado a comunicar sus experiencias a los demás ya que en nuestra cultura no hay nada que se aproxime a tales aspiraciones, ni siquiera en Ia Iglesia, a cuyo cargo está Ia custodia de los bienes religiosos. De hecho, su función es oponerse a Ia totalidad de estas experiencias, cuya naturaleza es heterodoxa. La sicoterapia es el único movimiento en nuestra cultura que, parcialmente, ha conseguido (y parcialmente, también, debe hacerlo) alguna comprensión de estas aspiraciones. Por ello, no  es obra de Ia casualidad que este prologo sea escrito por un sicoterapeuta

Fromm ofrece un psicoanálisis humanista que le plantea a esta teoría el desafío de enfrentar las crisis espirituales de hoy. Estas crisis consistirían en alienación del hombre, relacionado con el hombre y la técnica. Alienación de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza.
El hombre ha seguido al racionalismo al punto en que éste se ha transformado en irracionalidad absoluta” (Fromm, 2012, p. 86).
Pensamiento separado del afecto. El afecto se considera irracional. “La persona Yo se ha dividido en un entendimiento, que constituye mi yo, y que debe controlarme como debe controlar a la naturaleza”.
El hombre se ha convertido en una cosa. El ser es dominado por el tener. El hombre occidental está en una capacidad esquizoide para experimentar afecto y por lo tanto se siente angustiado, deprimido y desesperado. Con un gran deseo de evadirse de la inseguridad y la soledad. Escindido de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza.
Freud reconoció, en Tótem y Tabú, por ejemplo que la fe en un Dios Todopoderoso omnisciente tenía su raíz en la indefensión de la existencia humana, indefensión que es a la vez una profecía autocumplida en la falta.
Oriente, en cambio, no tiene la carga del concepto de un Padre salvador trascendente sino en un Individuo que busca su camino de Iluminación.
El Psicoanálisis, entonces para Fromm es una expresión característicamente espiritual del hombre occidental y un intento por encontrar una solución.
Podemos decir que el psicoanálisis de Freud es un trazo en la dirección de lo que había en el pensamiento de Oriente.
La invitación es a que cada viviente humano recupere el trazo original que le hace sentido a su existencia, la de sus semejantes y en la Naturaleza.
David Gallardo Reyes y Laura Zambrano Silvera


Día 1, Seminario, Psicoanálisis y Arte, Retorno al Sentido del Ser



Trabajo en tinta china, ejercicio de comprensión sobre el sentido real del arte oriental, trazo, unidad y totalidad, el ser y el todo .







Día 2 Seminario Psiconanlsis y Arte, retorno al Sentido del Ser
Tema 2.- ARQUETIPO  en el  Inconsciente colectivo e individual
Objetivo: Identificar las diversas formaciones del inconsciente: Sueños, lapsus, humor y  acto fallido, como herramientas de autoconocimiento y dimensión de  la cultura en la que se está inmerso/a.




 



 







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